22 de julio de 2013

Capitulo 1

CAPITULO 1
Miércoles 13 de abril. 70 años después de los Días Oscuros.


Vi como salía de su casa, localizada en la, bonita, Aldea de los Vencedores, y se dirigía a la Plaza Principal. Desvié la mirada, y observe a mi amiga, que se encontraba cautivada con la belleza del chico, y no le quitaba la vista de encima, y tenía razón en que Finnick era muy apuesto. Le di una mordida más a mi pan, y con el resto le pegue en la cabeza, a Lucia, mi amiga.
Me volteo a ver sorprendida, le aventé el pan en la cara y salí corriendo.
-¡La que llegue al final a la playa es el Presidente Snow!-grite divertida, mi amiga comenzó a seguirme, y pronto se encontraba pisándome los talones, tratando de superarme, mi cabello castaño oscuro se agitaba en el aire.
Cruce el pueblo a todo correr, y dos veces casi choco con alguien, pero al final llegue a la playa me derrumbe en la arena con pesadez y solté una carcajada, poco después mi amiga se derrumbo junto a mí, jadeando.


-Tu…siempre tan…tan…-trataba de decir mi amiga, jadeante-alegre, sin importarte que sea la cosecha, por eso le caes bien a todos Annie-su pelo rubio brillaba bajo el sol, era extraño que una chica del Distrito 4 tuviera el pelo rubio, casi todos eran morenos, y con pelo oscuro, yo solo lo segundo, porque mi tez era blanca.

-No a todos…-respondí, mi respiración ya había recuperado su ritmo original-al menos no a Sophia y a sus tres amiguitas-solté, y sacudí molesta la cabeza.

-¡Esas porque son unas envidiosas engreídas! ¡Igual que todas las hijas de comerciantes!-exclamo Lucia torciendo el gesto-Es que ellas son tan feas y estúpidas, y tu no… ¡Espera! ¡Yo soy hija de comerciantes!-se sorprendió a si misma Lucia.
Solté una risita, seguida de una carcajada, y luego me dio un taque de risa.

-¡Realmente hay veces que siento que ellas te quieren sacar los ojos, Annie!-grito mi amiga alterada, y preocupada de que no la tomara en serio, así que asentí con una cara seria, para luego las dos soltar una carcajada. Apenas nos pudimos poner en pie de la risa que teníamos.

Caminamos un rato por la orilla del mar, lanzándonos agua, pronto aventamos nuestros huaraches, sin preocuparnos de donde habían caído, luego nos aproximamos al agua, según nostras, tan solo para mojarnos los pies, pero terminamos todas empapadas, gritando y riéndonos de todas las estupideces que se nos ocurría decir, cuando salimos del agua y caminamos por la arena, sentía como si se me estuvieran quemando los pies.
Pronto encontré mis huaraches, me los puse, y caminamos en dirección hacia el pueblo.
-mmm…Annie, se trata de que tenemos que encontrarnos presentables, ya que hoy es la cosecha, y mírate ¡Eres un revoltijo de arena mojada!-comenzó a decir mi amiga en un tono serio, para terminar riéndose descontroladamente.
La cosecha…era la tercera cosecha en la que participaba, y ya tenía 8 papeletas, claro está…no eran tantas, pero 8 son 8, yo realmente prefería no pensar en ello.
-Lucia tengo que reunirme con mis papás, te veo en la Cosecha-dije, mi amiga asintió, y comencé a caminar más aprisa. Cuando llegue al pueblo, mire a mi alrededor, observe la avenida con cuidad, estaba atestada de gente, en eso sonó el pitido que indicaba que teníamos que estar todos reunidos en  la plaza. Me apresure a localizar a mis padres en la multitud.
Al fin los encontré, los abrace y les sonreí.
-Los quiero-susurre, y me tuve que reunir con los jóvenes de mi edad, allí localice a Lucia y me situé a su lado, se le veía nerviosa, ella no tenía más que 2 papeletas allí, pero aun así se encontraba deseando que todo eso ya acabara, y que ella no fuera la elegida.

Allí, en la orilla del podio estaban Finnick y Mags, los ganadores de anteriores juegos. El alcalde comenzó a dar su clásico que discurso que todos nos sabíamos de memoria, y en eso un mechón de pelo se poso sobre mi frente, yo comencé a soplarle para retirarlo, vi como el hombre de las papeletas se acercaba a la urna de las chicas pero no le puse atención, cuando al fin logre retirar el mechón de mi cara, fue cuando escuche a ese hombre decir:

-Annie Cresta-

Levante la vista, lentamente, poco a poco, Lucia había emitido un chillido, voltee a ver a Finnick, pero retire la vista al notar que el también me miraba.
El mechón de pelo posándose de nuevo en mi cara fue lo que me hizo volver a la realidad, alguien me empujo, escuche unas risitas, y empecé a avanzar al podio, pase saliva, escuchaba unos cuantos murmullos, aun no terminaba de digerir lo ocurrido, poco a poco deje de escuchar los murmullos, y solo escuchaba los latidos de mi corazón, y sentía mi pulso en la sien, al llegar a la tarima, el señor que sacaba las papeletas se dirigió a la otra urna, para escoger al tributo masculino.
-Lukas Kennedy-
Vi como un chico se abría paso entre la multitud, con paso seguro, pelo castaño, cortado casi al rape, grande y musculoso.
-Oh no… ¡El no!-pensé, y comencé a morderme el labio, como cada vez que me encontraba nerviosa.
Yo conocía a ese chico, iba conmigo en la escuela, en mi mismo curso, tenía 14 años al igual que yo, y su cumpleaños era un día antes que el mío. Llevábamos una buena relación, éramos amigos, sin embargo el me había confesado que se encontraba enamorado de mí, me lo había dicho unos meses atrás, antes de saber que tendría que intentar matarme:

Aquella tarde de enero era fría, yo estaba sentada a la entrada de la panadería, esperando que saliera el pan, estaba ansiosa, tenía ganas de comer  algo caliente, que pudiera alejar el frio.
-Hola Annie-me saludo Lukas, de lejos, pronto llego y se sentó a mi lado-Yo también vengo a esperar el pan-agrego muy sonriente-¿Qué tal el frio, he?-
-Mmm…prefiero el calor-respondí, y le dirigí una sonrisa, platicamos un rato más, hasta que quedamos en silencio.
Yo llevaba puesto el abrigo de mi madre, y el tan solo una bufanda negra.
-Estoy…estoy enamorado de ti-soltó Lukas rompiendo el armonioso silencio, lo voltee a ver el me miraba fijamente, no me esperaba eso, rehuí su mirada, no quería contestar eso-¿Qué sientes tu por mi?-insistió.
-Lukas…tu y yo somos amigos, y a mi…bueno yo….eres…te considero un magnifico amigo-fue todo lo que pude decir, no quería lastimarlo, y el comprendió que solo quería su amistad. Seguimos siendo amigos.
El alcalde leyó el tratado de traición y Lukas y yo nos dimos la mano, luego sonó el himno de Panem. Hasta entonces caí en cuenta de todo lo que estaba pasando, y me puse a pensar en todas las posibles consecuencias de ser elegida en la cosecha, los ojos se me comenzaron a llenar de lagrimas, una de estas resbalo por mi mejilla, y yo me apresure a secarla.
Pronto los agentes de la paz nos escoltaron al edificio de justicia, aun con ese mechón de pelo en mi frente…allí fue cuando las lagrimas inevitablemente corrieron por mis mejillas, y avanzaba con la visión borrosa.
Cuando llegue al edificio de Justicia, entre a una sala muy elegante, con un sillón de terciopelo rojo. Corrí a hundir la cara en el, pronto escuche que se abría la puerta, y me seque las lagrimas rápidamente.  Voltee hacia la puerta, allí estaba mi madre, llorando en silencio, me abrazo, y me acaricio el pelo con un gesto tranquilizador.
-Cuídate Annie ¡Se fuerte! Intenta sobrevivir-dijo mi mamá entre sollozos, vi en sus ojos color caoba, ese rayo de esperanza.
-Si mamá, te quiero, te prometo que intentare ganar-conteste, tratando de esbozar una sonrisa, y la abrace.
-Yo también te quiero hija- respondió mi madre, con una voz casi inaudible, estaba a punto de romper en llanto, en eso, entraron dos pares de  agentes de la paz, y escoltaron a mi mamá fuera de la sala.
Mi papá entro lentamente, se acerco al sillón, yo me encontraba allí sentada, me abrazo fuertemente, me dio un beso en la frente y me dijo:
-Hasta pronto…Delfincita-asintió con la cabeza, se dio la vuelta y salió, sin esperar que los agentes vinieran por él. Lo seguí con la vista hasta que se subió al elevador del edificio de Justicia. En ese momento recordé algo sucedido aquella mañana:
-Tan temprano ¡Y ya despierta!-exclamo mi padre aquella mañana, cuando me había encontrando cogiendo uno de esos panes en forma de pez y con algas, de color verdoso, dispuesta a robarlo de la cocina.
-Quede con Lucia de verla en el puesto de frutas, aquel que se encuentra cerca de la Aldea de los Vencedores-comente mordiendo el pan que había tomado…algas…mmm…delicioso, bueno, aunque son mejores las galletas que compra papá en Invierno.
-Bueno, con ella quedaste en puesto de frutas, pero conmigo quedaste como glotona-soltó mi padre, seguido de una carcajada, yo lo mire con bochorno.
-Te ves muy bonita ¿Es por la cosecha?-me pregunto mi madre entrando a la cocina, aun somnolienta, mis padres llevaban pijama, y yo ya llevaba puesto un vestido, straple color azul cielo, y una flor en el pelo, blanca.
-No…tan solo ¡El día esta…hermoso!-respondí, luego dije adiós a mis padres con un gesto, les lance un beso, y salí de casa, sin embargo regrese corriendo.
-¿Qué pasa?-inquirió mi mamá, viéndome entrar tan desesperada y con tanta prisa.
-olvide darles esto-puse una concha en el mantel rosa pastel, de la mesa- ¡porque es mi tercera cosecha y aun sigo aquí!-no pude estar más equivocada entonces, salí de mi casa antes de que mis padres pudieran pronunciar una palabra, y me dirigí con Lucia, a toda prisa, ya se me había hecho tarde…
Pensar que eso había sucedido esa mañana, se me hacía casi imposible, porque era como si hubieran pasado años, volví a secarme la cara, y deje que los agentes de la paz me escoltaran al tren… pero la estación estaba llena a más no poder de cámaras y reporteros, voltee a ver a Lukas, parecía aburrido, de hecho, sonreía a alguna que otra cámara…
-¡Las cámaras!-pensé alarmada, transmiten mi imagen en vivo a los habitantes del Capitolio ¡Que mala impresión estaba causando! Hasta entonces había estado con cara de ratón asustado.
Cambie mi gesto de temor, y puse una falsa, pero convincente, sonrisa, me quería poner a llorar, mecerme en las olas, dejar que se lleven mis pensamientos, pero no puedo, quizá nunca más podre, me aguanto la lloradera porque si no los otros tributos me tacharan como objetivo fácil y rápido de eliminar, y sin duda eso haría que se fueran por mi rápidamente…
Cuando llegamos al tren siento un alivio inmenso, porque me libro de las cámaras del Capitolio, me apresuro a entrar, cuando Lukas se introduce en el tren, se cierra la puerta tras él, y el tren se pone en movimiento al instante.

Es muy veloz, y quede impresionada cuando se pone en marcha, es uno de esos inmensos y elegantes modelos, de alta velocidad del Capitolio, que avanzan a unos 400 kilómetros por hora, seguro que llegamos al Capitolio en un día o quizá un poco más, y es que aun estamos dentro del Distrito, tenemos que recorrer lo que queda del 4 y avanzar la distancia hacia el Capitolio.
El tren es muy elegante, cada uno tiene su propio alojamiento, compuesto por un dormitorio inmenso, un vestidor gigante, y un baño ¡Con agua caliente!
En casa no poseemos ese privilegio, no tenemos agua caliente, ni dormitorios inmensos con espejos y un tocador del tamaño de toda la pared. En la cómoda todos los cajones están llenos a más no poder de ropa, pero la mayoría no me gusta, es demasiado parecida a la que usa la gente en el Capitolio.
Me quede sola en mi habitación después de una larga explicación del señor de las papeletas sobre cómo usar la ducha con agua caliente ¡Como si fuera tonta! Al final me dijo que en una hora debía estar lista para la cena.
Después de durar cerca de treinta minutos en la ducha, salgo y saco toda la ropa de los cajones, lanzándola en todas direcciones, hasta encontrar algo que me agradara, y lo encontré: un bonito vestido de tirantes, floreado, tomo una flor que está en un jarrón al lado de mi cama y me pongo la flor en el pelo.
Alguien toca la puerta, antes de abrir le echo un último vistazo a los zapatos desperdigados por toda la habitación…bueno, también la ropa estaba por todas partes. Abrí la puerta, y allí estaba el señor de las papeletas.
-¡¿Qué le ha pasado a tu cuarto?!-suelta, y luego de ver el aspecto del cuarto con la boca abierta, sacude la cabeza y voltea a verme desconfiado, sin percatarse de que no llevaba zapatos.
-Nada en especial-respondí y me encogí de hombros, salí de la habitación, y cerré la puerta.
Lo sigo por un pasillo muy estrecho y ajetreado, lleno de  movimiento, llegamos a un comedor, con una mesa de vidrio que tiene un mantel de encaje y mucha pero muchas piezas de porcelana.
No había nadie sentado a la mesa, así  que elegí un lugar junto a la ventana, pronto llega Lukas y se sienta al frente mío, también acudió la vieja Mags, que se sentó a un lado de Lukas, pronto el señor de las papeletas se sienta al otro lado de Lukas.
Yo le tenía cariño a la vieja Mags, antes de que Marina muriera ella se dedicaba a jugar con nosotros a las escondidas, después de la muerte de mi amiga, a veces iba a la playa, y me llevaba galletas… ¡Que deliciosas eran sus galletas!   
Justo cuando estaba pensando en eso, fue cuando Finnick llego a la mesa, se sentó a mi lado, tomo su plato se sirvió algo, que no puse atención en que fue, nos miro a todos y sonrió tímidamente.
-Buenos días, son…-saludo Finnick mirando su reloj-las 11:04, ya debió haber empezado la cosecha del Distrito 5-exclamo, y nos hecho una mirada, como si esperara que comenzáramos a hablar.
-Me llamo Cornelius, lamento no haberme presentado anteriormente-dijo el hombre que se dedicaba a escoger papeletas, lo mire con furia, quería echarle a alguien la culpa de que yo me encontrara allí, como el sacó la papeleta que decía mi nombre y no había nadie más a quien le pudiera echar la culpa, decidí que él era el responsable.
-Bien, creo que yo ya sabía eso…-Finnick volteo a ver a Lukas, que comía como salvaje, luego mi compañero le echo una mirada de desconfianza a nuestro mentor, y soltó un bufido-¿Y qué les parece…la comida?-agrego Finnick de un modo amable.
-No tengo hambre-solté, mire mi plato, que estaba completamente vacío, tantos nervios me habían revuelto el estomago, y aun seguía molesta con Cornelius, aunque sabía que mi furia en realidad iba dirigida al Capitolio.
-Yo tampoco tenía hambre el día que me escogieron-dijo Finnick asintiendo-te llamas Annie ¿verdad?-me pregunto de un modo suave, intente mirarlo enojada, pero no pude, era demasiado agradable…
-Si, Annie Cresta-conteste y no pude reprimir una sonrisa, se trataba que estaba disgustada con todo mundo ¿No? Estaba a unos días de morir, pero no, no podía estar molesta, al menos no con todos, tan solo con el maldito Capitolio.
-Siempre que voy a la panadería, y pregunto por ti, el panadero me dice que eres una chica muy alegre, que ama la naturaleza, los animales, el mar, y todas esas cosas, dice que siempre estas sonriendo-comento Finnick, me sorprendió que le preguntara al panadero por mí ¿Por qué lo hacía? Me dieron ganas de preguntárselo, pero no lo hice.
-pues si…eso creo-reí, y luego levante los hombros y volví a sonreír.
-¿Y tu Lukas? Eres fuerte y grande, seguro puedes derribar arboles-dijo Finnick, no pude evitar reírme, Finnick también soltó una carcajada, no me gustaba la idea de reírnos a costa de mi amigo, pero eso no le quitaba que fuera divertido.
-¿Me estas tomando el pelo?-Lukas golpeo la mesa con el puno, e hizo rebotar todos los platos y tazas, Cornelius se sobresalto, y retiro la vista del libro que estaba leyendo, miraba con el ceño fruncido a Lukas.
-No…yo tan solo decía-contesto Finnick con un aire inocente, que ni el mismo se creía.
-Se acabo el tiempo de comer-exclamo Cornelius, este era un tipo gordo, bronceado, con el pelo color azul celeste, y con una voz gruesa y fuerte. -Síganme-
Nos llevo hasta una sala, llena de televisores, todos de distintos tamaños, y en el centro uno grandísimo, no sentamos en unos sillones de terciopelo, con cojines del mismo material, y Cornelius prendió la televisión más grande, la que se encontraba en el centro.
-Veremos las cosechas de los otro distritos-explico Mags, volteándonos a ver.

Empezamos con la cosecha del Distrito 1, nombraron a una tal Atenea, una muchacha de pelo dorado estaba avanzando temerosa a la tarima, cuando una tal Survey se presento voluntaria, era tan parecidas que lo más probable es que  fueran hermanas aunque Atenea parecía la mayor, Survey, era una chica rubia, delgada y bajita, y  subió corriendo al podio, entre muchos vítores, con una expresión de triunfo en el rostro. Al chico que seleccionaron tenía unos 12 años, y estaba negado a avanzar, en eso, un chico muy grande y musculoso, hizo a un lado al niño y pidió, prácticamente a gritos, ser voluntario, lo subieron a la tarima y todo el Distrito aclamo su nombre, que por lo que entendí era Norberto. En el distrito 2, también se presentaron voluntarios, el chico igual de grande que el del Distrito 1, quizá un poco más, y eso ya es decir mucho, la chica también era gigante, y fornida, muy fea, por cierto, pero muy fuerte.
Los del Distrito 3 eran los clásicos desnutridos, no hubo voluntarios para su desgracia, aunque se me grabo el nombre de la chica, se parecía algo a mí, se llamaba Alexandra. Después paso nuestro Distrito, y allí estaba yo, mi cara reflejaba cierto miedo, aunque no parecía atemorizada ni horrorizada, después paso Lukas, el se veía fuerte y vigoroso. Luego paso el Distrito 5, luego el 6 y el 7, el 8, 9, 10, el chico del 11 era gigante también, y realmente monstruoso, los del 12 eran dos niñitos flacuchos y pequeños.

Al acabar la sesión nos mandaron a nuestros respectivos dormitorios, llegue a mi cuarto, y me lance a la cama, haciéndome un ovillo en los montones de ropa, trate de dormir, pero no me fue posible, estaba muy nerviosa, asustada, y presionada, así que salí de mi dormitorio, ignorando las, aparentemente, cómodas pantuflas que se encontraban en el tiradero de mi dormitorio,  y vague descalza por el tren.
De la nada me tope con una habitación que tenia la puerta entreabierta, me acerque con curiosidad, y me introduje en la habitación, para mi sorpresa estaba llena de libros, yo sabía leer, mi madre me había enseñado.
Me senté en el suelo, y todos los recuerdos  del día vinieron a mi cabeza como una avalancha, que se proponía enterrarme viva: Yo en la mañana temprano tomando un pan de la cocina, Lucia y yo corriendo con las mejillas coloradas, luego nosotras mojándonos en la playa, mis padres y yo abrazándonos antes de la cosecha, yo subiendo al podio, mis padres y yo despidiéndonos, los ojos de Finnick…
Empecé a llorar ¡Moriría el primer día en la arena! No era capaz de lastimar ni a un animal, cerré mis ojos con fuerza, intentando olvidarme de todo, me tape los oídos, no quería saber nada que tuviera que ver con la cosecha, con los juegos con el Capitolio, tan solo quería guardar mis emociones, evitar pensar en la horrible situación, como hacía cada vez que algo me ponía triste o era doloroso para mi, tan solo…lo evitaba y lo trataba de olvidar ¡Pero como se suponía que olvidaría que estaba a punto de ir directa a la muerte! ¡Es como olvidar mi propia existencia!
Abrase mis piernas, deseando no estar allí, cerrando mis ojos, y volviéndolos a abrir para comprobar una y otra vez, que no era una pesadilla, que no estaba durmiendo, y pronto despertaría gritando el nombre de Marina. Pero siempre que abría los ojos, me encontraba en la misma habitación.
Rato después escuche unos pasos.
-Parece que has encontrado uno de mis lugares favoritos en el tren-me sorprendió Finnick sentándose junto a mí, cuando me hablo di un respingo, sabía que había alguien merodeando por los pasillos pero no esperaba que me encontrara, y tampoco sabía que era Finnick.
Me limpie las lagrimas, odiaba que me vieran llorar, lo odiaba desde que Marina murió, desde entonces me guardaba las cosa, pero que saliera elegida, fue la gota que derramo el vaso, guardar y soportar tantas cosas pesaba, y esto fue un golpe muy duro para mí.
-¿Te gusta leer?-me pregunto Finnick después de un rato de silencio, asentí y fije mi mirada en la suya.
-¿Y a ti?-le pregunte, el asintió y tomo un libro que estaba junto a mí, la verdad no le había prestado atención, pero en seguida lo reconocí.
-este es mi libro favorito-me dijo, mostrándome el libro que había tomado, no pude evitar sonreír, el me miro curioso.
-¡Bromeas! ¡También es mi libro favorito! Fue el primer libro que leí, mi mamá me lo regalo cuando cumplí 5 años, mi propio libro, era maravilloso, desde entonces fue mi favorito-chille emocionada, y luego el sonrió con entusiasmo-¿Qué otros pasatiempos tienes?-
-Ir a la playa, coger conchas, nadar, pintar-relato Finnick con voz nostálgica, y con la mirada ausente.
-te diré que esos también son mis pasatiempos-le dije, el me sonrió, y su mirada dejo de estar ausente, me contemplo unos instantes para después decir:
-¡Genial!-
Comenzamos a hablar, quien sabe porque, del panadero y su pan, del acantilado, y de nuestras partes favoritas del Distrito, sin embargo, de nada muy personal, después de platicar un rato, nos dio sueño, el me acompaño  hasta la puerta de mi dormitorio, me sorprendió mucho su forma de ser, ya que en la televisión usaba una personalidad muy distinta; seductora y conquistadora, pero en realidad tenía una personalidad muy tranquila, reservado y era algo serio.
-¿Cuánto dura el viaje?-le pregunte algo inquieta, por una extraña razón…no quería que él se fuera, me tranquilizaba su voz, incluso su presencia.

-Pues llegaremos mañana por la noche al Capitolio-me respondió, estaba por irse, pero se paró en seco, y sin voltear a verme agrego-Y no creas que no me di cuenta de que anduviste todo el día descalza, buenas noches Annie-
Buenas noches Finnick-respondí, y se fue, entre a mi dormitorio, cerré la puerta, y solté un suspiro, me encontraba extrañamente feliz en ese momento.


Me deje caer en la cama, lance la ropa por los aires, y me quede dormida en ropa interior, sumergida en un sueño  sin pesadillas.

6 comentarios:

  1. Acabo de encontrar tu blog y...¡Me encanta! (;

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    1. Muchas graciaaaaas:) Que bien que te guste!!!! :D

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  2. Awwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww................ Finnik

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  3. que herrmoso este capitulo!!!.. me agradaria poder leer la historia de un tiron pero estoy con muchas cosas del trabajo y de la universidad así que voy leyendo uno a uno en algun huequito de tiempo.... hasta ahora una historia maravillosa!!!!!x

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    Respuestas
    1. esta bien luciana :) yo al pendiente de tu historia en todo momento hermosa! :) gracias!!!! besos :*
      wayra♥

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¡Hola!
Me encantaría que dejaras un comentario, me esfuerzo mucho para hacer estos artículos o escritos, y no me vendría mal que de vez en cuando dejaras tu opinión.
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Gracias por leerme, besos^^
wayra♥

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