25 de noviembre de 2013

Capitulo 9

Hola (ya el Capt. 9)
Si, he aquí el retrasado capitulo 9 .-. pero muyyyyyyy retrasado y eso de que: r.r
pero me esfuerzo y aquí estoy;)))))  Esperoooooo que les guste (no me mateeeen porfis por no publicar:((((( pero últimamente la tarea es mucha, y el estreno de CF es otro distractor...)
Por cierto, les gustaria que cambiase el aspecto del blog a uno que tenga que ver con la Arena?
comenteeeeen!!!! plis:)

Pero bueno... no creo que quieran esperar ni un momento mas, comencemos!:
Wayra♥


Capitulo 9:

Miercoles 20 de abril. 70 años después de los Días Oscuros.
Abro los ojos lentamente y escucho un cañonazo, mis ojos se terminan de abrir de un golpe, y me siento de un tirón, escudriño a mi oscuro alrededor y doy por sentado que es de noche, no hay nadie que me acompañe mas que el sonido de mi respiración, me dan escalofríos. Me muevo de manera lenta y me logro parar, observo que en el suelo hay un cuchillo y noto que una manta esta en el suelo, aunque mi ropa es muy cubridora noto que el frío llena el ambiente.

Me armo de valor suficiente, tomo el cuchillo lo meto en una bolsilla que se encontraba a su lado, seguramente para transportarlo, y me muevo hacia el exterior, saco mi cuerpo poco a poco mirando a mi alrededor, asegurándome que no haya nadie en las afueras.  Camino al principio, poco después estoy corriendo, intentando no hundirme en la nieve, veo unas luces a lo lejos y recuerdo el cañonazo que escuche al despertar: tributos jefe.

Mis ojos comienzan a buscar posibles vías de escape, sin embargo a mi derecha hay una gran pared de roca, a mi izquierda hay un tétrico y aterrador bosque, y enfrente de mi unas lucecitas se acercan, me siento arrinconada y atisbo en la penumbra en busca de un asomo de esperanza.

En eso escucho un murmullo proveniente de los arboles, y veo que una cara familiar se asoma, tapándome la boca antes de que suelte un grito, me hace senas de que suba, y yo le obedezco, escalo el árbol de manera natural y fácil,  es mas nudoso que el que hay en el distrito 4, así que realizo la tarea con gusto.

-Hola-susurra Alexandra en voz baja, le sonrío ampliamente y ella me imita, en ese justo instante vuelvo a repara en nuestro gran parecido, y una vez mas me encuentro sorprendida.
Escuchamos pasos aproximarse y nos tratamos de mimetizar con el paisaje oscuro y lleno de sombras que emergen constantemente de la oscuridad.

-Aquí hay huellas-es la voz de Survey la que esta hablando, y noto como los cabellos de la nuca se me erizan.-Siguen hacia...-se interrumpe justo cuando comienza a acercarse a nuestro escondite, algo se ha movido en la penumbra a mi derecha.

Ale y yo volteamos de manera simultanea y quedamos horrorizadas al ver una terrorífica criatura emergiendo de la oscuridad, un gato con colmillos en extremo filosos y puntiagudos, mi pavor aumento cuando vi como se paraba en dos patas y estiraba sus manos humanas complementadas con uñas felinas, todo el ejemplar lleno de pelo frondoso y espeso. Ahogo un grito cuando le lanza un mordisco a Norberto, y reprimo una carcajada cuando este ultimo grita como nina pequeña.

-Hay que irnos de aquí-le cuchicheo al oído de Alexandra, que me hace un sena de que comprende, la chica se encuentra mas blanca que la nieve. 

El gran gato gira la cabeza hacia nosotras y Ale, sin soportarlo un momento mas, suelta un chillido que pronto queda ahogado por el rugido estruendoso de aquel muto, me balanceo hacia otro árbol, desviando la atención hacia mi ya que soy consciente de que mi aliada no puede mover ni un musculo. Piso una rama demasiado delgada y la escucho crujir bajo mis pies, antes de tomar nota estoy cayendo en dirección al gato-muto, como ultima acción saco mi pequeño cuchillo y lo trato de hundir en la bestia, antes de caer sobre ella, y ser destrozada.

Siento como un dolor agudo atraviesa mi brazo y me armo de valor para mirarlo, me sorprendo al ver que he atravesado la garganta del gato pasando mi mano por su boca, un charco de su sangre y de la mía, se extiende a nuestro alrededor, reparo en que estoy temblando, pero intento poner una sonrisa de satisfacción como si ese hubiese sido mi plan desde el principio.

Alexandra camina, lívida, hacia mi, cuando se encuentra a mi lado, se apura a sacar unas vendas de una mochila, de la cual no había notado su existencia, suelta mi brazo del largo colmillo, y yo reprimo las lagrimas que quieren aflorar en mi cara, tratando de mantenerme firme.

Nos dirigimos hacia la cueva que había ocupado momentos antes y al llegar nos introducimos a toda prisa. Las dos vaciamos el contenido de nuestras mochilas, y hasta ese momento me detengo a pensar en Lukas, la preocupación de que el cañonazo allá sido de el me carcome viva. 

Miramos con avidez nuestras provisiones, y sin decir palabra las repartimos. A cada una nos toco medio pan, frutos secos, vendas, medicinas para la fiebre y para el dolor de estomago, unos calzoncillos extras, dos cuchillos de sierra, un plástico impermeable, galletas saladas, y una manta, ya bien abastecidas decidimos que en la mañana saldríamos a explorar territorio.

-Yo en lo que recorrí tan solo vi bosque lleno de nieve, y estas grandes paredes de roca, una cueva llena de agua en la que llene una botella, pero... ya esta por acabarse-me relato con poco entusiasmo, alexandra, yo le sonreí, tan solo para alentarla, ella trato de ocultar el desanimo que brillaba en sus ojos. 

-Pues yo camine atolondrada hasta aquí, prácticamente guiada por Lukas, y tan solo vi borrones blancos y cafes, mien...-me interrumpí a causa de que el himno de  Panem había empezado a sonar, me aproxime a todo correr al hueco y observe las caras de los tributos fallecidos, quedaban los tributos del 1, del 2, Alejandra del 3, los dos del 4, (todos los de distritos, prácticamente, jefes) la chica del 5, el tributo del 11, y una chica del doce, 10 en total... creo. 

-Al parecer estos juegos acabaran rápido-comenta Alejandra, ya envuelta en su manta, dispuesta a dormir.-La nieve ayuda mucho a los profesionales. Bien, tu haces el primer turno-y sin esperar a que yo diga algo se acurruca en el suelo y se da media vuelta, yo levanto las cejas y suspiro.

Me pongo a escudriñar la, blanca, oscuridad, llena de arboles que al parecer con sus puntas tocan el cielo nocturno que cae sobre nosotros de manera silenciosa, escondiendo sus mas caprichosos secretos en la inmensidad de la temible arena, llena de criaturas y plantas espeluznantes.

Extraño justamente los brazos de Finnick, y la manera en que los cenia alrededor de mi cintura, con la fuerza necesaria y el cariño perfecto, estiro los brazos esperando encontrar el calor de su cuerpo, pero me encuentro abrazando viento gélido y sombras.
Me recargo en la pared y poco después de lo que me parecen horas veo la luna asomarse entre los pliegues de las nubes. Alejandra me recomienda dormir y releva mi puesto.

Estiro de nuevo los brazos en su busca, pero el no esta, yo estoy sola, de nuevo. Lo extraño.♥


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